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Khadija Zaghoul, marroquí residente en Ribeira.

 Seis meses después.

Marruecos es uno de los países extranjeros con mayor número de habitantes en el Ayuntamiento de Ribeira. Hace tiempo que deseaba publicar un reportaje sobre algún aspecto de su arte o de su cultura, así que estoy muy agradecida a Khadija Zaghloul por abrirme las puertas de su casa y recibirme con uno de los rituales propios de la hospitalidad marroquí: el ofrecimiento del té.

Khadija procede de Tetuán, en el norte de Marruecos. Esta ciudad, en ocasiones conocida con el sobrenombre de “La paloma blanca”, se encuentra ubicada en las proximidades del mar Mediterráneo, cerca de la ciudad española de Ceuta. Para los tetuaníes, la cultura española es algo próximo, no extraño. Los habitantes de las ciudades fronterizas acaban asimilando de forma natural las dos culturas que los circundan. Desde su niñez, Khadija ha vivido la cultura española como algo cercano, familiar.

Casada con un marinero y madre de tres hijos, vive en Ribeira desde abril del 2003. Ha participado desde entonces en numerosas actividades para difundir y dar a conocer la cultura marroquí en nuestra comarca. Veo en Khadija una persona que disfruta comunicando, compartiendo. Esa pasión se plasma en su aficción por conocer y estudiar otros idiomas además del suyo: francés, inglés, español y gallego.

En nuestro vídeo hablamos sobre el té, sobre algunas de las costumbres marroquíes que lo rodean y de cómo éstas varían geográficamente. Cuando lo edité, decidí que la conversación entre Khadija y yo terminase con un eco, una llamada: yo misma tarareando la canción de cuna marroquí “Nini ya moumou” (“Duerme mi bebé”). A lo largo de estos meses, en mi periplo particular por las casas de muchas mujeres marroquíes residentes en Ribeira, he disfrutado de su hospitalidad: del ofrecimiento del té, de los riquísimos dulces con que lo acompañan, del relato de las historias y costumbres con las que engalanan la celebración de sus bodas, cuyas fotografías evocan  las “Mil y una noches”, y de la mirada cómplice y divertida que regalaron a sus niños cuando yo mencioné el “Nini ya moumou”. También las he oído cantar.

Uno de mis deseos para este año que comienza: grabar a una mujer marroquí cantando el “Nini ya moumou” en su lengua original y por supuesto, poder compartirla con los lectores de Arte Barbanza.

Pilar Ageitos

https://pilarageitosfuentes.wordpress.com/

 

 

 

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